Lugares donde la brújula se vuelve loca

En estos lugares pasa algo sorprende con las brújulas.

La brújula ha sido uno de los grandes inventos de la Humanidad, una herramienta que ayudó al hombre a explorar y descubrir el mundo. Hoy, en la época de los sistemas GPS y otras tecnologías, su fiabilidad sigue estando fuera de toda duda, excepto en ciertos lugares del planeta donde, como por arte de magia, las brújulas parecen enloquecer, incapaces de indicarnos dónde está el norte y hacia dónde tenemos que encaminar nuestros pasos.

Uno de esos lugares se encuentra en las profundidades de Siberia. Allí ya fue identificada desde el siglo XVIII la llamada anomalía magnética de Kursk (KMA).

La explicación a este curioso fenómeno se halla en la presencia masiva de hierro en el subsuelo de la región, como demostró el científico Nikolai Pylchykov en 1833. Estas fabulosas reservas de hierro, en su mayoría aún por explotar, se extienden sobre un área estimada en 120.000 kilómetros cuadrados.

Otro lugar donde las brújulas no sirven de nada es en el sur del Océano Atlántico, a causa de una “depresión” en el campo magnético de la Tierra en esa zona.

La llamada Anomalía magnética del Atlántico Sur está perfectamente identificada por los satélites que orbitan sobre esta área,, ya que sólo es detectable a 500 kilómetros de altura. Es decir, los barcos que navegan por esta zona no notan absolutamente nada y las brújulas funcionan perfectamente..

Por último hay que mencionar la Anomalía magnética del Golfo de Adén, entre el llamado Cuerno de África y el sur de la Península Arábiga, el cual ha dado pie a toda clase de leyendas urbanas y mitos modernos, como el de la supuesta existencia de una “puerta interdimensional”.